lunes, 12 de noviembre de 2012



El encuentro




A mano alzada te dibujo en el vidrio sudado, excavo las gotas y te hago salir. Te traigo de la muerte moliendo la distancia, amasando tu imagen, moldeándote un corazón. Te invento como un barquito de papel… liviano, casi invisible, casi desaparecido. Te hago venir y vos querés, nunca te rebelás. Me aceptás en mi capricho enfermizo de animar objetos, de encerrar la vida entera en un par de horas.

Llegás en silencio, con los botones de tu piel desprendidos, con los cordones de la precaución desatados. Llegás como el último pasajero, el que perdió todas las estaciones y ahora baja porque el tren ya no puede más. Venís como consecuencia de las puertas cerradas y las llaves perdidas, como el resultado inapelable de un solo dado que está limpio y rueda sin trampas.

*La imagen pertenece a Jacec Yerka

4 comentarios:

  1. usted si que sabe enumerar sus goces más alla de lo opuesto y doloroso, me gustó mucho amiga.clau

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  2. Me ha gustado lo que he leído.


    Y aun las dos fotos ilustrativas: la mujer desnuda, de una fortísima carga realista; de un realismo casi naturalista.

    Saludos.

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