Cómplices
Debería
encerrarme o irme lejos o comportarme de una buena vez. Pero no sé hacer nada
de eso y sigo bailando en una sola baldosa, sigo agitando la paz de los
muertos, la rutina de los maridos.
En la
gran mesa de los amigos, tu mano llega a mi rodilla, yo redoblo la apuesta y
con mi pie voy a tu ingle. Tus párpados caen rendidos y yo le sonrío a tu
esposa. Lo que más te gusta es ver como muevo los hilos.
Hay que
cabalgar sobre las teclas para que el piano vomite una escalera y hay que rodar
por los escalones para merecer la fiebre de una alcoba ocupada.
Me
aseguraré de tajear las paredes para que sus ojos dulces arrojen el jugo de las
engañadas
¿No es
hermosa en su sufrimiento?
* La imagen pertenece a Caryn Drexl

quizás ella sea quien no quiere compartirte y es la que mueve esos hilos, un abrazo
ResponderEliminarTal vez sea así, gracias por pasar. Un abrazo
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