Marcado
Patricio dio un
paso irreversible. La besó. No se puede retroceder luego de una colisión, no se
puede reparar el placer ni perder la resaca. Ella se entregó, se rebalsó, lo
dominó y hasta se llevó un poco de su sangre para paladearla en la calle.
Era tan
peligrosa como decían por ahí. En esos minutos amontonados, ella se enredó en
sus piernas, lo trepó, lo conquistó y le dejó puesta la bandera de la
desesperación. Él perdió toda memoria superflua, olvidó a su mujer, a su pudor,
a sus hijos pequeños. Olvidó que estaba en su trabajo, que tenía una
entrevista, que su celular sonaba. Se olvidó de quien era y se dejó bautizar
por la mujer que deja marcas a su paso.
* La imagen pertenece a Nicoletta Tomas Caravia

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